Asier en Nueva Zelanda – Parte III “De camino al Sur”

ASIER EN NUEVA ZELANDA

¡Y qué comience la aventura!… Me dije a mi mismo el día que cogí el avión rumbo a WellingtonAún con la resaca de la fiesta de despedida… Ingentes cantidades de carne aderezados con bastantes litros de cerveza, cuyo destino era mi estómago, y el de aquella gente que se había convertido amiga mía en apenas cinco semanas. 😉

Asier en Nueva Zelanda

Con la “backpack” hecha, me adentré en un taxi, recorriendo de esta manera los últimos kilómetros que me quedaban en Tauranga. ¡El aeropuerto era tan diminuto que no había tal control y solo preguntaban si llevabas algún objeto inflamable en el equipaje de mano!

Adentrarme en el avión, y observar que estaba medio vacío y que no iba a tener nadie a mi lado en todo vuelo, ¡yuju!, Por poco hago un irrintzi (los vascos me entenderán) ;). Y dormí. Creo que muchos se habían quedado a observar desde la ventanilla, pero despertándome a las cinco y media, no estaba para ello… 😉

Empezando a aterrizar fue cuando me despertó una azafata, sorry sir, you must have your seatbelt. Veinte minutos después Welcome to Wellington, la mejor pequeña capital del mundo, tal y como dicen ellos. Salí del aeropuerto y me puse rumbo a Nomads.

Nomads es “la opción backpackers”, es decir barata! pero dónde puedes conocer a muchísima gente que está viajando como tú…. Normalmente compartes habitación. En mi caso, una danesa, un suizo, tres ingleses, un canadiense y un belga. Además conocí a muchísimos británicos, australianos y una austriaca. 😉

La segunda noche por la capital kiwi ya me encontraba tomando chupitos, o shots, como dicen ellos, con los ingleses de mi habitación, la austriaca y la australiana, con los que me volveria a reencontrar, ahora en Queenstown!. Y sí peco de fiestero…  😉

nomads wellington

En Wellington tuve oportunidad de visitar el Te papa Museum (¡Impresionante!), Cuba Street (Una de las calles más bohemias y con más ambiente de la capital), Habana café (Cuba de principios de siglo), la reserva del Kiwi (que no vi ni uno :() y los lugares de filmación de El Señor De Los Anillos: Weta Cave workshop (Amazing! ¡Vale completamente la pena!) y Mount Victoria.

Después de tres noches en la capital, decidí coger un ferry e ¡irme a Picton! ¡También una auténtica pasada!

Picton new zealand

Llegué y me enamoré…

Conforme nos adentrábamos en los Sounds, unas especies de rías, el paisaje me enamoraba cada vez más y más.

Después de esta experiencia me alojé en el Fat Cod Backpacker, el cual recomiendo intensamente, aunque solo pasase una noche (no hay nada más que hacer allí, aparte de caminar, y si te llueve como fue en mi caso, ni eso).

La próxima parada fue Nelson, y me quede allí dos noches, que realmente merecieron la pena. La ciudad es bastante pequeña pero todo está muy céntrico. Fui en bici hasta el museo de coches clásicos y vestidos que resultaron ser una pasada. Además puedo presumir de haber subido al centro geográfico de NZ.

Nelson Asier

Siguiente parada: ¡Christschurch, la segunda ciudad más poblada de Nueva Zelanda!.

De camino, nos paramos para tomar algo en un pueblecito en dónde podíamos ver los Alpes Neozelandeses al fondo… ¡Impresionante!. Y que casualidad que le pedí a una mujer que nos sacase una foto y …. era catalana! Me hizo ilusión ya que no  volví a cruzarme con ningún español hasta el penúltimo día en Auckland.

Así que lo puedo afirmar, los españoles brillamos por nuestra ausencia.

NEW ZEALAND

En Christchurch me alojé en YHA dónde me quedé dos noches. Visité el Museum of Canterbury, y poco más. El terremoto se lo llevo todo por delante, así que no recomiendo pasar más de una noche allí, no hay nada que ver.

 

El siguiente destino fue el Lago Tekapo, ¡FLIPANTE! 🙂

NEW ZEALAND

 

En torno al lago hay un pequeñísimo pueblo, dos hostels, unas aguas termales y el observatorio astronómico situado en la montaña, que andando se tarda una hora. Y aunque la gente pueda decir que pasé demasiado tiempo allí, pues me quede tres noches en el hostel, no me arrepiento en absoluto, pues andar alrededor del lago (evitando ovejas que miran fijamente y parece que te van a envestir), ver las estrellas, tal y como las vi, mereció la pena. Además de realizar diferentes rutas de senderismo que todas ellas molan. 😉

Después de esos tres días en el lago me fui a Queenstown, la ciudad de los deportes de aventura. Y ya el primer dia hubo algo que me sorprendio, las tiendas cerraban a las ocho, sí a las ocho! En cada una de las ciudades/pueblos del país siempre estaba todo cerrado para las cinco. ¡Qué logro!

Queenstow

Yo me quedé en el hostel Bumbles, en el que hice buenas migas con la gente. Y aquí viene lo que me gusta: la palabra fiesta.

Si señor, Queenstown es una ciudad plagada de gente joven, y tiene muy buen ambiente. Mucha gente, tanto de Australia como de nueva Zelanda van allí a hacer ski/snowboard o actividades en la nieve, además es un destino muy famoso por el bungee y las actividades de riesgo. Es, básicamente, la capital de la adrenalina. Ademas es la urbe mas cercana de Milford sound (5h).

New Zealand

¡Sí, el de la foto soy yo! 😉 ¡Menudo subidón de adrenalina! ¡Si vas lo tienes que probar!

Queenstown ofrece numerosas actividades,¡imposible aburrirte!

¿Sabes? Milford Sound es uno de los sitios con más precipitaciones del país, teniendo que cerrar en varias ocasiones la carretera por culpa del tiempo. ¡Aunque yo tuve “suerte” y no sufrí nada así! 😉

¡El ferry mereció completamente la pena! Espectacular, precioso. Ver como se formaban cataratas por las lluvias de los días anteriores, leones marinos en estado salvaje… algo que no es muy común. Lo único de lo que puedo arrepentirme un poco es de no haber hecho kayak por el fiordo.

En fín, mi viaje por la Isla Sur ha sido inolvidable, algo que recomiendo a todos aquellos que vengan a pasar una temporada a New Zealand! 🙂

 

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